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Todas las familias importan

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Proteger a la familia no es enjuiciar constantemente las formas en que cada pareja quiere configurar libremente su unión sentimental, es preocuparse por el bienestar de sus componentes.

La diversidad familiar es una realidad patente en nuestra sociedad: familias formadas por personas del mismo o distinto sexo, monomarentales o reconstituidas son cada vez más cotidianas y visibles. Como en años anteriores, la conferencia Episcopal Española ha vuelto a convocar un acto "en defensa de la familia". Esta celebración no tendría nada de peculiar si no fuera por la obsesión de algunos obispos por denigrar y menospreciar al resto de familias con la excusa de defender y promover la denominada "tradicional".
La diferencia entre quienes defendemos la diversidad familiar y los organizadores de este acto político-religioso es que nosotros creemos que todas las familias importan y, por tanto, requieren de igual protección de los poderes públicos. Ellos se empeñan en defender un único modelo excluyendo los demás, afirmando que la familia, su modelo de familia, está en peligro.

En la presentación del acto, Juan Antonio Reig Pla, presidente de la subcomisión de familia de la Conferencia Episcopal, señaló que esta convocatoria "no va contra nadie", algo difícil de creer si nos atenemos a las consignas que la jerarquía católica reitera todos los años en esta celebración, y mucho más si Reig Pla señala que los matrimonios católicos son menos propensos a la violencia machista que el resto, lo que carece de base real. Muchos obispos se empeñan en confundir sus deseos y su fe con la realidad y los hechos.
Cinco años después de la modificación del Código Civil, que amplió el derecho al matrimonio a las parejas del mismo sexo, nadie se cree aquellos apocalípticos mensajes que señalaban el fin de la familia tradicional. Las familias ni están ni estuvieron nunca en peligro. Conviene recordar que tras la reforma legal de 2005, más de 40.000 personas en nuestro país han contraído matrimonio con otra persona de su mismo sexo. El efecto de seguridad jurídica que ha causado en la población LGTB española la modificación del Código Civil va mucho más allá de una mera cuestión estadística.

Reconocimiento de derechos

Así, varias investigaciones realizadas sobre adolescentes LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) muestran que estos jóvenes han recibido una inyección de autoestima, de seguridad en sí mismos y en su futuro desde que el Estado reconoció, legal y simbólicamente, su igualdad. En un sector de población con alto riesgo de sufrir exclusión y acoso, e incluso con elevados índices de suicidio, que el Estado intervenga aportando seguridad y autoestima es de vital importancia, tanto para ellos y ellas como para sus familias. Toda esa inyección de bienestar, de apoyo, de referencia positiva, se ha producido con absoluta normalidad y aceptación por la inmensa mayoría de la población. Según encuestas recientes cerca de un 75% de la ciudadanía acepta plenamente la ampliación del matrimonio tal como se interpreta en la actualidad y está en contra de que se retiren estos derechos adquiridos. ¿Dónde ha quedado ese encarnizado debate del 2005? En la calle no, desde luego.

Proteger a la familia no es enjuiciar constantemente las formas en que cada pareja quiere configurar libremente su unión sentimental, es preocuparse por el bienestar de sus componentes, especialmente de los más vulnerables: los niños y las niñas. En este sentido no deja de sorprender la facilidad con la que la jerarquía católica trata de dar carpetazo al mayor ataque que se ha producido a decenas de miles de familias en la historia reciente. Me refiero a los miles de casos de abusos sexuales y físicos a menores por parte de clérigos católicos en nuestro país y en todo el mundo. Sorprende también el silencio cómplice con que la jerarquía católica española está actuando ante las cada vez mayores evidencias que señalan la participación de curas y monjas en los miles de casos de robos de menores y adopciones ilegales que se produjeron en nuestro país entre los años 50 y 80 del pasado siglo.
Sería deseable que la jerarquía católica reflexionase sobre las medidas puestas en marcha para defender a la familia católica a costa de menospreciar al resto, porque es una estrategia errónea, errática e ineficaz que provoca todo lo contrario de lo que pretenden. Según el INE, por primera vez desde que a finales de los setenta se legalizaron los matrimonios civiles, los enlaces civiles superaron en 2009 a los religiosos. Sin duda, otra iglesia es posible. Así lo ponen de manifiesto cientos de miles de cristianos y cristianas de base que no coinciden ni participan de esta continua y equivocada actitud de su jerarquía.

Concluyen las III Jornadas de Familias LGTB mostrando las familias como summun de la normalización

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Este fin de semana en Valencia se han analizado los pasos pendientes para alcanzar la igualdad

La FELGTB, Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, y el Col·lectiu Lambda han organizado durante este fin de semana en Valencia las III Jornadas de Familias LGTB bajo el lema “Transformando familias”. Más de un centenar de personas han participado en esta iniciativa, que han mirando al pasado y al presente de la diversidad familiar, pero también desgranando los retos futuros para alcanzar la igualdad.

Conscientes de que España es para las personas homosexuales, transexuales y bisexuales un referente de igualdad en comparación con el resto del mundo, la igualdad aún no es completa ya que aún existen lagunas al hilo de las nuevas necesidades que se van creando, sobre todo, a partir de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2005. En el ámbito legal, han salido a colación carencias como la ausencia de una ley de parejas estatal, que asegure los derechos de las familias LGTB cuyos progenitores no deseen casarse al igual que ocurre con las familias heterosexuales. Pero dentro del matrimonio, aún hay carencias. La filiación de bebés nacidos por reproducción asistida dentro de un matrimonio de mujeres se trata de manera diferente y requiere de una comparecencia previa en el Registro Civil, no necesaria en el caso de los matrimonios entre personas de diferente sexo, que si están casados la esposa no puede acceder a la reproducción asistida si el marido no firma un consentimiento previamente.

La ley de reproducción asistida es otra de las cosas que deben cambiar aún. Hace apenas unos días se aprobó en el Congreso de los Diputados una PNL que insta al Gobierno a modificarla para que dentro de un matrimonio de mujeres se pueda utilizar el material genético con fines procreativos, es decir, se superen los problemas con la cesión de óvulos dentro de la pareja.

Pendiente está también la redacción de una carta de derechos de la persona adoptante, para evitar desigualdades o excepcionalismos. Asimismo se ha mostrado la necesidad de que España establezca nuevos convenios de adopción internacional y busque la garantía de la no discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género.

Subrogación
Lo más urgente sin embargo es solucionar la situación irregular en la que se encuentran las y los hijos nacidos por vientre subrogado principalmente en EEUU por parejas de hombres o por hombres solteros. Los consulados españoles se niegan a transcribir los certificados de nacimiento en estos casos, aunque no ponen problemas en los casos en los que aparece una mujer a la que puedan inscribir como madre. Al menos 26 niñas y niños de padres españoles, se encuentran en situación irregular sin nacionalidad española. La Dirección General de Registros y Notariado no les permite inscribirse y el único expediente resuelto a favor por el momento fue recurrido por la Fiscalía y está ahora mismo en la Audiencia Provincial de Valencia.

Trans-formando familias
Dentro del “2010 Año para Trans-formar” que pretende la visiblización de la realidad trans, se ha dedicado especial atención a las familias con progenitores transexuales. El principal problema con el que se encuentran es que sus derechos reproductivos no están garantizados porque la hormonación a la que se someten tiene un efecto esterilizador pero no se les permite la congelación de gametos porque un cambio futuro de nombre y sexo en el registro les haría no poder reclamar posteriormente los óvulos o el semen congelado con otro nombre.

Por otro lado, los estereotipos y prejuicios aún por superar en lo que respecta a este colectivo les somete a un mayor grado de discriminación y exclusión, lo cual dificulta las relaciones con sus hijos e hijas nacidas antes del tratamiento transexualizador y también con la judicatura en las separaciones, donde prima antes la visión moralista que la realidad familiar o los vínculos afectivos.


Conclusiones

Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales formamos familias, nadie se atreve ya a negárnoslo, y transformamos el monopolio de familia. Transformamos familias y nuestras familias transforman la sociedad, abriéndola, haciéndola más tolerante”, ha afirmado Luisa Notario, vocal de diversidad y familias de la FELGTB. “Nuestras herramientas para hacerlo son la visibilidad, la formación y la reivindicación de la igualdad”.

Tenemos el reconocimiento legal de nuestras familias y a día de hoy hay casi 20.000 matrimonios de parejas del mismo sexo, unidades familiares que no nos conformaremos con menos que la igualdad y seguiremos trabajando para alcanzarla, para construir ciudadanía desde la diversidad y el respeto”, ha destacado Desirée Chacón, Secretaria General de la FELGTB.

José de Lamo, coordinador general del Col·lectiu Lambda, ha instado a la comunidad científica a seguir incluyendo a las familias LGTB en sus estudios porque “son nuestro mejor aval para demostrar que la orientación sexual e identidad de género no determina la mejor o peor crianza de menores, tal y como hemos sostenido siempre desde los colectivos y nos han confirmado los informes científicos hasta el momento”.

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