gays

VOTO ROSA - 20N

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Desde NOS, sumamos nuestra reivindicación junto con la FELGTB a la campaña “Defiende la igualdad” donde invitamos a la reflexión para tener en cuenta a los partidos políticos que han mantenido/reivindicado/ luchado por nuestros derechos, y aportamos a esta reivindicaciones desde NOS nuestro granito de arena.

Actividad - mesa informativa:
Hemos elaborado unas octavillas donde invitamos a las personas ante el 20-N a la reflexión y la reivindicación activa mediante el voto así como la VISIBILIDAD del malestar personal frente a los recortes sociales.

Es decir, se trata de transmitir la gran importancia y responsabilidad que es el voto, porque dentro de ese voto van derechos, derechos colectivos no individuales. Una lucha común que no debemos olvidar y por eso, queremos causar una reflexión de la responsabilidad que es votar para el mantenimiento y superación de los derechos conseguidos.

Nuestra actividad se desarrollará con mesas informativas en dos plazas de Granada (Lunes Bib-Rambla, Martes, Triunfo) de 17:30 a 20:30 horas, se llevará una mesa con las octavillas adjuntas donde se le explicará a la gente qué pretendemos con dichas octavillas, no contestando ni dándole respuestas a esas preguntas ya que pretendemos una reflexión y búsqueda de información por su parte. También se le animará a poner en un gran cartel en blanco alguna reflexión sobre las preguntas que se plantean así como que VISIBILICEN cómo le afectan o le podrán afectar los recortes en derechos que se han conseguido y que nos quieren arrebatar.

Por último invitaros a participar a través del twitter #Votorosa y #defiendelaigualdad para aportar vuestras opiniones sobre las octavillas, los recortes, la pérdida de nuestros derechos.

ACTIVIDADES SEMANALES NOS

HOLA AMIG@S!!

AQUÍ OS DEJAMOS LAS ACTIVIDADES PREVISTAS PARA LA SEMANA QUE VIENE. NO FALTÉIS QUE SON LAS ÚLTIMAS DE LA TEMPORADA!! VOLVEREMOS EN SEPTIEMBRE CON LAS PILAS CARGADAS Y MUCHAS, MUCHAS NOVEDADES!!

MARTES:

"VIHVE LA VIDA". Grupo de encuentro para hablar sobre el VIH/sida. Abierto a todo el mundo, a partir de las 19.00hs.

MIÉRCOLES:

Taller de inglés: "Aprende inglés a través de la música". De 12.00 a 13.00hs.

JUEVES:

Grupo JuveNOS. Clases de salsa. A partir de las 19.00hs.

DUDAS O SUGERENCIAS DE NUEVAS ACTIVIDADES:
juvenosxxi@gmail.com

OS ESPERAMOS!!!

PROGRAMA NOS RURAL

EL PASADO SÁBADO ESTUVIMOS EN PINOS PUENTE, REALIZANDO UNA ACTIVIDAD ENMARCADA EN EL PROYECTO NOS RURAL, PROGRAMA DE VISIBILIZACIÓN LGTB

CELEBRACIÓN ORGULLO DEL SUR EN SEVILLA!!!

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Tenemos autobús gratuito para ir a Sevilla a celebrar el Orgullo! Está organizado por NOS y Coordinadora Girasol. Salimos en bus el sábado a las 3 de la tarde desde la rotonda del palacio de congresos y volvemos a las 4 de la madrugada. Los que queráis venir tenéis que enviar vuestro nombre, apellido y DNI a la siguiente dirección: secretaria@coordinadoragirasol.org. Animaros que vamos a darlo todo!!!

CAMPAÑA DE VISIBILIZACIÓN EN LA ZUBIA!!

El pasado 11 de junio estuvimos presentando nuestra campaña de visibilización en La Zubia. La próxima parada será el viernes 1 de julio en Santa Fe. Os esperamos!!feis.jpg

PROPEDÉUTICA SOBRE ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO.

Lic.Jorge Horacio Raíces Montero

Psicólogo Clínico

Coordinador Departamento Académico de Investigación y Docencia de la Comunidad Homosexual Argentina.

infopsicologia@ciudad.com.ar

Nota: El uso del asterisco (*) (esta implementado) es para evitar usar el genérico masculino. La @ tampoco es conveniente en estos términos, ya que implica una derogada dualidad genérica y además es difícil de leer con los programas utilizados por personas ciegas o ambliopes.

Las clasificaciones que a continuación se explicitan tienen por objeto la escotomización en función de la investigación y el estudio, pero no agotan, en absoluto, la multiplicidad de las expresiones sexuales ni las diferentes características que componen la Identidad de Género o la Orientación Sexual de las personas.

Entendemos por Orientación Sexual los aspectos eróticos que conmueven y sexualizan a una persona, independiente de su puesta en acto. Encontramos aquí tres diferenciaciones: Bisexualidad, Homosexualidad y Heterosexualidad.

Variable independiente es la Identidad de Género, aspectos culturales, políticos y sociales que conforman gran parte de la Identidad Total de la persona. No es aquí a quien elige o hacia donde se enfoca la erotización, sino cómo y desde dónde se elige, como un* se determina. Limitadamente podemos enunciar las siguientes Identidades de Género: Hombre (diferenciar de Varón), Mujer, Travesti, Transexual, Transgénero e Intersexual. Entendemos que son variables y entidades independientes porque una Mujer o un/* Transexual pueden expresarse heterosexual, homosexual o bisexualmente.

Cuando una persona está asumida en su Orientación Sexual, cuando se expresa a través de una Identidad de Género, tiene conciencia de sí, pero jamás imaginaría que está haciendo algo supuestamente incorrecto si no cumple las expectativas establecidas, sus sensaciones y sentimientos son perfectamente egosintónicos. Es el entorno el que marca las diferencias desde un lugar sancionativo. La cultura, a través de los seres amados sanciona el no responder a determinadas estructuras preestablecidas esperables. Una de ellas es la heteronormatividad, fobia que se expresa, entre otros parámetros, del heterosexismo: conductas, sensaciones, pensamientos y sentimientos, desde donde una seudo normatividad heterosexual, se impone como ética, estética, moral y moda. Se extiende a seudo Ciencia, donde muchas variaciones del desarrollo sexual se inventan e hipotetizan desórdenes o trastornos, no sólo de la sexualidad sino de la personalidad, sin poder visualizarse para el/la lector no experimentad*, que más que teorías presupuestas son declaraciones de autoacusación fantamasgóricas en el Otro. Estos aspectos en general, se infieren desde una aristocracia profesional iluminista que lleva a un sadomasoquismo intelectual.

Política y psicológicamente es deseable que una persona se exprese a través de sus potencialidades, apetencias y deseos: el famoso “salir del placard”. He aquí una pregunta: ¿Qué tipo de elección (si salir o no) tiene una Travesti? ¿Qué tipo de resolución tiene una mujer heterosexual no asumida? Me refiero a que muchas mujeres tras la introyección de supuestas sanciones culturales creían que su deseo pasaba por la Ley de Matrimonio que firman y no leen, incorporar un apellido de varón (esposo) para pertenecer y tener hijos para ser persona completa. ¿Como “salir del placard” cuando existe un “darse cuenta” que no necesitan de un hombre para su identidad, ni de hijos para su completud y que ya, desde el nacimiento están marcadas por el apellido paterno? Si se piensa que “salir del placard” es una cuestión de Gays o Lesbianas es que no estamos observando nuestros propios patios traseros.

Intentemos ver la temática desde la clínica (el consultorio) y desde la institución hospitalaria:

En el consultorio se propone que l*s pacientes vivan sus experiencias afectivas, sentimentales, emocionales y genitales, con libertad de expresión. Esto puede llevar desde que les nieguen el alquiler de una vivienda hasta el despido de su lugar de trabajo. Que l*s expulsen del hogar familiar hasta el rechazo de sus pares del Colegio o la Facultad. No son pocas las consultas “como decírselo a mis padres”. Siempre enfatizamos, en los grupos de jóvenes, como base para avalar su necesidad de participación, que deben existir tres premisas básicas para “donar” alguna información de relevancia al grupo familiar.

1) Que evalúen si la información será dada a un/a interlocutor/* válid*. Si tienen la certeza que esa(s) persona(s) no van a juzgar ni prejuzgar.

2) Que exista un ámbito geográfico adecuado, es decir, sin ningún elemento que interfiera en la comunicación.

3) Y principal punto, que quien exprese o brinde información desee hacerlo.

Asimismo, debemos asegurarnos que l*s pacientes hayan alcanzado un grado básico de independencia económica, afectiva y emocional para hacer uso de ella en el caso que la respuesta de l*s interlocutor*s no sea la esperada. También debemos reconocer que la mayoría de las personas que consultan sobre la temática tienen muchas fantasías sobre las repercusiones que pueda provocar la información, la mayoría montadas en lo tanático. Son muchos los casos en que este primer intento de “salir del placard” a través del discurso vertido en el entorno, tiene giro favorable. Podríamos incidir como muestreo que la mitad de las familias cursan la tríada: sorpresa/elaboración/aceptación. No son pocas las veces que notamos que la sorpresa es simplemente una “puesta en escena” de l*s adult*s, ya que tienen la información mucho antes que la vivenciaran l*s propi*s pacientes. Aquí, la negación y la renegación juegan sus mejores cartas.

“A diferencia de gays y lesbianas, las travestis, no tenemos opción, en cuanto a nuestra visibilidad, no podemos elegir no decir a nuestras familias que somos o queremos ser, no podemos elegir cuando salir del closet. Nuestra propuesta es erradicar los encasillamientos en identidades preconstruidas por el mismo sistema que nos oprime” (Movimientos GLBTT y Procesos Revolucionaros en América Latina: Construyendo un nuevo sujeto histórico - Lohana Berkins)

Es muy interesante poder observar en la Institución Hospitalaria con planes específicos para el tratamiento hormonal y quirúrgico de Travestis, Transexuales, Transgéneros e Intersexuales, entre sus parámetros de “admisión”, requieren por los menos dos años de la “salida del placard”. Por un lado es entendible que l*s profesionales intenten que ni las hormonas ni un escarpelo den status de identidad, que la identidad psíquica, ya esté conformada. Trabajo arduo, por ejemplo, para un señor que nació mujer y convive bajo el mismo techo, todavía, con su pareja varón y sus tres hijos. Esto involucra, familia, economía, colegio, entorno y más arduo todavía si vive de un subsidio estatal. También es impactante y maravilloso ver, si está instalado el deseo, como se convierten estas dificultades en retos a superar y que no se viven como imposibilidades. Queda claro que trabajamos interdisciplinariamente con l*s colegas de otras ramas intrínsecamente involucrad*s con la familia en forma sistémica y también con colegas Trabajador*s Sociales en el ámbito escolar, laboral y judicial.

Desearíamos detenernos un momento para marcar una crítica. En los casos referidos de tratamiento hormonal, cirugías menores y mayores, es decir, desde la ablación de pechos hasta la reasignación sexual, en el caso que sea solicitada, es necesaria la implicancia del Poder Judicial. Apenas una persona es aceptada en el protocolo hospitalario comienza al mismo tiempo la presentación ante la justicia para la “anuencia” a estos tratamientos. Con una tardanza de aproximadamente dos años y dos psicodiagnósticos, uno psicológico y otro psiquiátrico, generalmente se otorga el dictamen favorable. L*s profesionales que trabajamos en la temática consideramos innecesaria la injerencia judicial en una demanda adulta y legítima. Si alguno de l*s profesionales tiene alguna duda sobre la demanda, con requerir un psicodiagnóstico completo alcanza para diferenciar neurosis de psicosis y calmar así, las heridas cartesiana del/la profesional en cuestión o del/a juez/a de turno. Si se completa o no el tratamiento, la donación de un nuevo documento debería ser simplemente un acto administrativo. También consideramos que debería existir el Derecho al cambio de documentos sin ningún tratamiento ni modificación corporal.

Existe aquí una situación sumamente interesante: l*s profesionales, tanto en el ámbito médico como en el judicial, necesitan imperiosamente el trabajar sobre una patología. No se les ocurre que pueden implicar sus saberes y entenderes sobre personas normales con ciertas variaciones. Muchas veces nos encontramos firmando, en contra de nuestra voluntad, psicodiagnósticos con “Disforia de Género” o “Síndrome de Harry Benjamin” con tal de que se otorgue la autorización debida.

Conversando con una jueza le enfatizábamos que el psicodiagnóstico era de una persona normal con variaciones a modificar a lo cual nos espeta: “yo necesito patologías para curar, sino no puede autorizar la atención gratuita hospitalaria”.

Tanto la iglesia como la Psiquiatría y el Psicoanálisis en su momento, arrastran desde hace tiempo su rara conciencia. Han hecho todo lo posible e imposible para regularizar una sexualidad según parámetros heteronomativos con función reproductora.

Las investigaciones en Sexualidad Humana y el Feminismo han intentado una ruptura teórica/política. Algunas conciencias pueden ver un poco más allá y las han llevado a la práctica. No es casual que much*s pacientes en las primeras entrevistas consulten si uno trabaja con Psicoanálisis, dando como prioridad que es algo a lo que no se van a prestar. Al consultarles cuanto saben, se refieren a experiencias personales simplemente patéticas y algunas dantescas. Debemos dejar en claro aquí la diferencia entre Psicoanálisis y Psicoanalismos, práctica y personas, al decir de Baremblit, no nos parece que el psicoanálisis pueda ser desechado en bloque, como tirar el agua de la bañadera con el chico adentro, sino que debe ser cuidadosamente filtrado. Recordamos todavía las famosas inyecciones que los Psiquiatras nos aplicaban rebosantes de testosterona para modificar nuestros sentimientos y emociones homosexuales, en pos de las ansiadas y esperadas tendencias heterosexuales. Lo único que provocaban era una exacerbación de la libido con la misma Orientación Sexual. No existe nada escrito sobre estas experiencias que duraron más de diez años: “el silencio es salud”.

“Las bases ideológicas realmente nuevas del psicoanálisis no pueden recrearse sino desde la óptica de una nueva sociedad compuesta por pueblos económicamente libres, socialmente justos y políticamente soberanos” (Cuestionamos - 1971Plataforma - Documento Ruptura con la APA – Kesselman)

Para algunas personas “salir del placard” no es gratis, además cobran. Han dado un giro inesperado y esperanzador. No lo harán hasta que el “afuera del placard” no cambien algunas cosas. He aquí algunas palabras muy interesantes para reflexionar:

“No queremos ser reconocidas ni consideradas al costo de tener que probar que sentirte atraída por una mujer es menos meritorio, no queremos tener que salvar el mundo, ser las mártires para ser consideradas personas, no queremos probar que a pesar de ser lesbianas, también podemos ser buenas, no queremos ser tratadas por el movimiento gay masculino, ni por cualquier otro movimiento social, dando las gracias a que nos toleren, porque es lo políticamente correcto, para una persona educada, progresista, libertaria y de mente abierta, por no discriminar a los pobrecitos homosexuales que han sufrido tanto, no queremos que se nos trate, como haciéndonos el favor de respetarnos, tolerarnos y darnos un espacio, sin ser capaces de ver realmente lo que está en juego, ni el grado de libertad, de revolución que el ejercicio de una sexualidad diversa implica” Jennifer Durán

Esta propedéutica a la temática nos deja con una seria reflexión: no se pueden intentar cambios si no los hacemos desde todos los lugares, con todas las personas. No se trata de “salir del placar”, o de “ la Ley de Matrimonio Homosexual”, se trata al decir del Comandante Marcos: “todo para tod*s”, por una sociedad más justa y solidaria. Dicho de otro modo, si salimos del placar lo haremos tod*s junt*s y al mismo tiempo.

La homofobia es violencia de género

Por Francisco Rodríguez Cruz (periodista del semanario Trabajadores y activista del Centro Nacional de Educación Sexual)

(Especial para No a la Violencia)

La ira le transformó el rostro y las expresiones verbales y los gestos fueron subiendo el tono de las amenazas hasta proponer a los amigos, que trataban de calmarle, tomar piedras para lanzarlas a aquella pareja de muchachos homosexuales que iban tomados de la mano y se daban un beso en la calle.

Afortunadamente, esta vez solamente se trataba de una dramatización en el ámbito de un taller sobre los derechos sexuales como derechos humanos, entre activistas y promotores de salud del centro provincial de prevención de las ITS/VIH/sida en Santiago de Cuba, que tuvo lugar como parte de las actividades de capacitación y debate en la reciente IV Jornada Cubana contra la Homofobia.

La violencia de la situación supuesta sorprendió incluso a uno de los improvisados actores, quien quedó asombrado —y emocionalmente impactado— al ver que un joven apuesto, dulce, varonil, aparentemente seguro de sí, podía de pronto convertirse no solamente en un hombre ofensivo, irracional, despreciativo del

Barómetro

Señales 7

derecho de otros a expresar en público su orientación no heterosexual, sino que ello le hizo perder el control hasta manifestarse como un peligroso agresor en potencia.

Esta forma extrema de violencia por prejuicios homofóbicos, aunque no podemos afirmar que sea una conducta frecuente en Cuba, está sin embargo en el imaginario popular de una parte de la población machista —sobre todo masculina—, presta a emerger cuando se dan circunstancias negativas adicionales como el consumo de alcohol u otras sustancias alienantes, el bajo nivel cultural y la marginalidad de los individuos involucrados en tales hechos.

Y aunque se trata de una conducta límite, ilustra muy bien la naturaleza de la homofobia, como expresión de la violencia de género.

Porque, en el fondo, detrás de cualquier comportamiento homofóbico es posible detectar, aislar casi como si fuera una prueba de laboratorio, un sistema de códigos que funcionan en nuestras sociedades heteronormativas y patriarcales, que actúan sobre la base de los estereotipos acerca de lo que deben ser y hacer un hombre y una mujer, siempre con una visión que considera inferior lo femenino.

La ruptura de la normatividad masculina y el binarismo de género, en el cual los roles para el hombre y la mujer tienden a ser con frecuencia bastante inflexibles, es tal vez una de las causas de la homofobia más fáciles de identificar.

Esta cualidad de subvertir los valores culturales y las normas sociales arraigadas por siglos son una de las razones más poderosas por las cuales se intenta la invisibilidad, la proscripción y, si es necesario, la represión de cualquier orientación sexual no heterosexual, o de una identidad de género que no concuerde con la apariencia genital.

Sencillamente, ser gay, lesbiana, bisexual, transexual o intersexual pone en crisis un sistema de pensamiento hegemónico que se consideró conveniente —y ha dado muy buenos resultados, por cierto— para reproducir socialmente las relaciones económicas y políticas de subordinación de las mujeres hacia los hombres.

Ante los ojos de las personas y de las estructuras sociales —porque el asunto trasciende a los individuos para anclarse en las instituciones y otras formas organizativas constituidas, que detentan ese poder autoritario que se funda en la violencia de un género sobre el otro—, los homosexuales varones cometerían la gran imprudencia políticamente inaceptable de no ser los machos dominantes ante las mujeres; las lesbianas asumirían una independencia vergonzosa para la primacía sexual y la subordinación material que, como mujeres, deberían concederles graciosamente a los hombres.

En el caso de la bisexualidad, el rechazo proviene por partida doble ante el riesgo de que se transgredan los roles de género, aunque podría hallar también una benevolente tolerancia en el caso de los sujetos masculinos, cuando reproducen desde esta orientación sexual el estereotipo del "depredador" que somete por igual a mujeres y hombres.

En el caso de una mujer bisexual, por el contrario, tendría que cargar también con el estigma de su presunta liviandad a partir del viejo e hipócrita cuestionamiento ético de doble rasero con que siempre se les juzga a ellas como prostitutas, cuando en materia de sexualidad expresan comportamientos similares a los que sirven para premiar con un inmerecido reconocimiento social a los varones.

La transexualidad y la intersexualidad son, sin dudas, las más subversivas de las variantes para este orden ideológico reinante y presumiblemente aceptado por una amplia mayoría, al hacer saltar en pedazos no ya solamente la relación de 8

supremacía entre hombre y mujer, sino incluso los paradigmas, los conceptos mismos de qué son la hombría y la feminidad.

La exclusión de todas estas variantes de la sexualidad humana, ya sea mediante el silenciamiento de su existencia, su patologización —convertirlas en enfermedades—, victimización, ridiculización, discriminación en todas sus variantes, hasta su castigo o punición de hecho o de derecho, es por ello, en última instancia, violencia de género.

La manera de combatir este tipo tan particular de actitudes y acciones violentas —algunas tan sutiles y solapadas que ni siquiera es preciso alzar la voz para asumirlas o cometerlas, pero que igual dañan y provocan dolor y sufrimiento— va más allá de la reprimenda moral o la sanción legal de los hechos que las tipifican, lo cual, por cierto, es urgente llevar cada día con más fuerza y claridad tanto al sistema de valores de la sociedad cubana como a su ordenamiento jurídico.

Solo en la medida que vayamos construyendo un nuevo tipo de sociedad, que supere las distorsiones históricas acumuladas en materia de (in)equidad de género, desaparecerán consecuentemente las causas últimas de la discriminación por motivo de la orientación sexual e identidad de género y, con ella, su variante más extrema como manifestación de violencia: la homofobia.

Treinta años con el sida, ¿y ahora qué?

El 5 de junio de 1981 se publicó en Estados Unidos el caso de cinco hombres homosexuales con una pulmonía por Pneumocystis carinii, un agente infeccioso muy poco frecuente. Fue la primera de una serie de evidencias que permitieron describir una entidad clínica desconocida hasta entonces, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida). En 1983 se identificó el agente causal, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), unas siglas que ahora -a diferencia de otros muchos acrónimos de bacterias y virus- casi todo el mundo reconoce. Este 2011 se conmemoran (no estoy nada de acuerdo con utilizar la palabra celebrar) pues los 30 de años de los primeros casos de sida. En 30 años suelen pasar muchas cosas, pero la pandemia del sida, aparte de su dramático impacto, ha hecho del mundo un lugar más pequeño y ha espoleado cambios impensables en 1981, no solo en el ámbito científico, sino en el económico, el social y el político.

FRANCINA CORTÉS

En el ámbito científico, el estudio del VIH ha facilitado el desarrollo de tecnologías que han cambiado radicalmente la búsqueda biomédica, de fármacos antirretrovirales (ARV) impensables hace 20 años y de nuevas aproximaciones preventivas. Económicamente, al mismo tiempo que ha hipotecado el desarrollo de los países más afectados, ha creado un mercado sin precedentes para la industria farmacéutica y miles de puestos de trabajo en todos los sectores. Socialmente, el sida ha sido capital para la defensa de derechos civiles básicos, ha cambiado la relación médico-paciente, ha mediatizado las conductas sexuales de una generación y ha consolidado el tercer sector, haciendo de las oenegés una pieza imprescindible en la respuesta a la pandemia. El sida ha cambiado también el discurso y la agenda política, tanto local como globalmente. Y -al menos en Occidente- ha pasado de ser una enfermedad letal a una enfermedad crónica; la estigmatización de los afectados ha disminuido; y en muchos países se ha articulado una respuesta efectiva. La conmemoración de los 30 años es, pues, un buen momento para reflexionar sobre qué hemos hecho bien y qué no tanto.

El sida, como todas las crisis, pone de relieve la fortaleza y la debilidad de las sociedades. Hace poco, en una entrevista me preguntaron qué creía que era lo más relevante que debería suceder. No dudé: evitar el reduccionismo biomédico, que las decisiones y la distribución de recursos se basen en la evidencia científica y que pierda el esnobismo que demasiado a menudo lo rodea. Ciertamente, el sida, por sus características, ha ido acompañado de un excepcionalismo que no tienen otras enfermedades. En Catalu-

nya el resultado ha sido la existencia de centros clínicos, de investigación básica y de epidemiología -como el que tengo el honor de dirigir- vanguardistas en el Estado y competitivos internacionalmente; así como la consolidación de una red de oenegés que también ha liderado el discurso social y ha sido clave en el apoyo a los afectados. Pero a veces el árbol nos impide ver el bosque; o dicho de otro modo, la preocupación por las formas no nos debe llevar a obviar el análisis objetivo de los resultados, ni la autocomplacencia impedir la imprescindible autocrítica por las cosas que no se han hecho bien. En el Estado español, apenas ahora vemos los efectos positivos de la generalización de los programas de reducción de daños entre los usuarios de drogas por vía parenteral iniciados en los años 90, y por eso seguimos siendo uno de los países europeos con la tasa de VIH más alta. Ahora, los hombres que tienen sexo con hombres y los inmigrantes son los colectivos con un mayor crecimiento de nuevos casos de VIH y otras infecciones de transmisión sexual, como la sífilis. Es preciso repensar las intervenciones, pero mientras ya gastamos más de 700 millones de euros anuales en ARV, los presupuestos destinados a prevención son proporcionalmente exiguos y casi siempre vinculados a campañas informativas, fotogénicas pero de incierta efectividad. ¿Esperaremos también demasiado? La atención a los afectados se concentra en los grandes hospitales y el aumento de la supervivencia hace que cada vez haya más pacientes en tratamiento y con buena calidad de vida; y los costes -pese a que se diga lo contrario- seguirán aumentando con la aparición de nuevos fármacos. ¿Es sostenible este modelo de atención y financiación? La creciente evidencia sobre la efectividad de los ARV tomados de forma continuada para prevenir la infección hará aún más complejo el marco de respuesta.

Retos, por tanto, no faltan, especialmente con la crisis. Por eso es más importante que nunca evaluar qué se hace y definir prioridades. No podemos renunciar a todo lo que se ha conseguido científica, social y políticamente, pero tampoco caer en el error de instalarnos en el discurso excepcionalista, políticamente correcto pero desvinculado de los resultados. Como siempre, no es responsabilidad exclusiva de los políticos; hace falta el esfuerzo y sobre todo el debate abierto y honesto de todos, profesionales, activistas y responsables institucionales. Ya sabemos que qui dia passa, any empeny, pero los hechos han demostrado que retrasar las acciones acaba saliendo más caro… y no solo económicamente.

Fundació Sida i Societat.

Transmisión de la hepatitis C en hombres gais con VIH

Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH

La noticia del día

07-06-2011

El contacto sanguíneo parece desempeñar un papel esencial

Francesc Martínez - 07/06/2011

La transmisión sexual del virus de la hepatitis C (VHC) es una de las grandes olvidadas, bien sea porque no se trata de la principal vía de transmisión o debido a que su mecanismo exacto no se conoce de forma precisa.

En la actualidad, dados los controles implementados en el ámbito sanitario para detectar el virus en los hemoderivados y en la sangre para realizar transfusiones, las principales vías de transmisión del VHC en los países desarrollados son: compartir jeringuillas para la inyección de drogas inyectables y, en menor medida, utilizar instrumentos para la realización de tatuajes o piercings no esterilizados de manera adecuada.

Sin embargo, durante los últimos veinte años -y sobre todo en la última década- se ha observado un importante número de casos de transmisión sexual del VHC en hombres gais y bisexuales, particularmente entre aquellos con VIH no usuarios de drogas inyectables (véase La Noticia del Día 21/02/11).

Para arrojar un poco más de luz sobre este asunto, un equipo alemán de investigadores ha llevado a cabo un estudio que recopiló casos de hombres gais que habían sido infectados por el VHC por vía sexual -coinfectados por VIH- entre los años 2006 y 2008 en diversas ciudades alemanas. También se incluyó a varones monoinfectados por VIH para que actuaran como controles y se realizó un sondeo a hombres de nacionalidad alemana para valorar sus conocimientos y actitudes respecto a las infecciones de transmisión sexual (ITS).

Un total de 34 hombres coinfectados por VIH y VHC y 67 infectados solamente por VIH participaron en el estudio. Los voluntarios tenían características demográficas similares, con una edad media de 41 años y un promedio de edad en su primera práctica homosexual de 17 años. El 77% tomaban antirretrovirales y el 97% se identificaban como hombres gais.

Los investigadores recopilaron un gran volumen de datos. Tras el análisis estadístico, se evidenció que tener heridas rectales sangrantes, practicar fisting receptivo sin el uso de guantes, realizar sexo en grupo y consumir drogas por vía intranasal estaban relacionados de manera significativa con la transmisión del VHC.

Destacaron los autores que muchos de los hombres coinfectados presentaban un historial de diversas intervenciones quirúrgicas anorrectales para el tratamiento de verrugas o lesiones precancerosas producidas por el virus del papiloma humano (VPH), lo cual puede favorecer el sangrado en las subsiguientes prácticas sexuales anales.

Los responsables del ensayo encontraron que la mayoría de participantes habían tenido muchas parejas sexuales, lo que incrementa el riesgo de exposición al VHC, del mismo modo que el hecho de compartir juguetes sexuales o instrumentos para la administración intranasal de drogas -los conocidos como “rulos”-.

De los hallazgos del estudio se deduce que, en la transmisión sexual del VHC, la sangre desempeña un papel muy destacado, ya que en todos los casos identificados se han hallado elevadas probabilidades de contacto sangre-sangre. El empleo de guantes y preservativos es esencial para la prevención -y deberían sustituirse para cada nueva relación en casos de sexo en grupo-.

El presente ensayo constituye una importante herramienta para el desarrollo de intervenciones preventivas en hombres que practican sexo con hombres (HSH), especialmente teniendo en cuenta el creciente número de transmisiones sexuales del VHC en este colectivo.

Fuente: Catie.ca
Referencia: Schmidt AJ, Rockstroh JK, Vogel M, et al. Trouble with bleeding: risk factors for acute hepatitis C among HIV-positive gay men from Germany -a case-control study. PLoS One. 2011 Mar 8; 6(3):e17781.

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NOS VAMOS DE BIRRAS...........

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