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Las parejas homosexuales ofrecen un ambiente familiar excelente para la educación de los hijos, según un estudio

Las parejas homosexuales ofrecen un ambiente familiar “excelente” para el desarrollo de los hijos: fomentan especialmente la educación en valores y destacan por la implicación de ambos progenitores, según un estudio sobre las nuevas familias españolas.

El estudio ha sido llevado a cabo por Enrique Arranz, catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad del País Vasco, en colaboración con Alfredo Oliva, profesor de la Universidad de Sevilla. Para obtener las conclusiones se ha entrevistado a progenitores e hijos de 214 familias de diversos tipos (tradicionales, monoparentales, homoparentales, reconstituidas desde otras familias anteriores, con hijos de partos múltiples y adoptivos). En palabras de Arranz, como consecuencia lógica del sistema socioeconómico, la familia tradicional, en la que sólo las madres asumían la crianza de los hijos, está en extinción. “Ahora ellas trabajan, los padres no son siempre un hombre y una mujer, y cada vez más se crían hijos no biológicos”, afirma.

Arranz ha destacado la “excelente” evaluación que lograron las parejas homosexuales, las cuales “mayoritariamente son de mujeres, con buena solvencia económica, grandes deseos de ser madres y que dedican mucho tiempo a su hijo”, que suele ser único. Los niños criados en ese ambiente son “los más ajustados” psicológicamente, con un entorno “estimulante” que favorece su desarrollo y con menos conflictos que en otras familias, aunque como contrapartida “viven con miedo al rechazo social”, incluso por parte de abuelos o tíos.

También ofrecieron buenos resultados el modelo tradicional y las familias adoptivas, si bien estas últimas “deben afrontar una serie de situaciones difíciles con la llegada del menor, especialmente en su fase de adaptación” y suelen acumular más casos de problemas escolares. Las parejas homosexuales y los padres adoptivos son quienes mejor se reparten las tareas de educación y los que más fomentan la transmisión de valores de democracia y diálogo a la hora de resolver conflictos.

Por contra, los hijos de familias reconstituidas los que presentan “más desajustes” debido a que han experimentado un mayor número de acontecimientos estresantes, que han vivido la ruptura de su anterior familia y después deben aprender a convivir con los nuevos miembros.

(Fuente: DM)

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