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violencia

Acto Contra la Violencia de Género

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PLANTA CARA A LA VIOLENCIA / PONLE CARA A LA IGUALDAD

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El número de mujeres que muere cada año a manos de sus parejas o ex parejas sigue siendo alarmante. Las cifras no descienden pese a las medidas jurídicas y administrativas que se han adoptado en los últimos años para proteger a las víctimas y perseguir a los agresores, pese al aumento del número de denuncias y al incremento de las condenas, pese al rechazo creciente de la mayoría de la sociedad hacia la violencia machista y pese al incremento de la sensibilidad en los medios de comunicación.

Si bien hay más hombres que vamos asumiendo el discurso de la igualdad y estamos dispuestos a manifestar públicamente nuestro rechazo a la violencia machista, lo cierto es que todavía tenemos mucho por hacer para cambiar actitudes de justificación hacia dicha violencia, que van desde ampararse en las limitaciones o defectos que puedan tener las leyes, hasta culpabilizar a las mujeres por aceptar esa situación de opresión.

Desde la Administración se ha generado un discurso sobre la igualdad que no siempre se corresponde con el desarrollo de sus políticas, y que contribuye a que se perciba con recelo; este recelo alimenta a su vez otro discurso de reacción que busca tumbar los logros de las políticas de igualdad y reforzar el modelo de hombre tradicional (algunos sectores de opinión insisten en protestar airadamente contra los “excesos de la igualdad” originados, según ellos, por lo que despectivamente denominan “ideología de género” y “feminismo radical”).

Esta situación nos debe llevar a reflexionar sobre las dificultades y obstáculos existentes en la lucha contra la violencia hacia las mujeres, y en la necesidad de sumar esfuerzos para alcanzar un amplio y sólido consenso social contra todas las violencias.

Por ello desde la Red de Hombres por la Igualdad queremos llamar la atención sobre la importancia del papel que podemos jugar los hombres para erradicar junto a las mujeres la violencia machista y dar pasos efectivos hacia la igualdad: el logro de una sociedad justa, igualitaria y no violenta debe constituir un objetivo común para toda la ciudadanía.

Hace falta plantar cara ala violencia. Unaviolencia que se produce mayoritariamente por los hombres, como dejan bien a las claras los datos sobre suicidios, accidentes, asesinatos, encarcelamientos… Una violencia vinculada a un arraigado modelo social de masculinidad que nos impone la desigualdad determinando cómo debemos ser los hombres en contraposición con las mujeres, y nos exige demostrar nuestro poder mediante el recurso a la fuerza para resolver todo conflicto.

Hace falta plantar cara a la violencia machista. La responsabilidad individual es de cada uno de los agresores, pero no podemos olvidar que esta violencia se sostiene por la permisividad social hacia múltiples formas de violencia y hacia las desigualdades que siguen sufriendo las mujeres.

Hace falta ponerle cara ala igualdad. Laviolencia machista es un grave problema social ante el cual los hombres tenemos una importante responsabilidad, y por eso los hombres debemos decir alto y claro que detestamosla violencia. Laviolencia machista se apoya en el supuesto de que la vida de las mujeres está en función de los hombres. Pero en nombre de la justicia y para ganar en humanidad, cada vez más hombres estamos por un cambio personal y social que rompa con ese supuesto; no queremos ser ni más ni menos que las mujeres: queremos ser iguales a ellas en derechos y deberes, y compartir en igualdad cuidados y responsabilidades.

Para conseguir una mayoría social por la igualdad es necesario incluir también a los hombres y alentar su participación. Este proceso supone un profundo cambio social; con cada paso se van generando nuevas realidades en las que tanto las mujeres como los hombres nos tenemos que resituar, con nuevas necesidades y posibilidades para unas y para otros. Sin embargo la incorporación de los hombres a este camino es muy lenta, y esto sólo beneficia a quienes pretenden mantenerla desigualdad. Superaresta situación exige que los hombres que estamos contra la violencia, que somos muchos más de lo que parece, demos un nuevo paso adelante y demostremos nuestro compromiso. Es hora de manifestar públicamente nuestra posición.

Por todo ello, desde la Red de Hombres por la Igualdad queremos animar a los hombres a sumarse al camino a recorrer conjuntamente con las mujeres para lograr una sociedad equitativa y justa, donde la violencia y la desigualdad no tengan lugar alguno, y a participar por tanto en todos los actos que se convoquen contra la violencia machista.

Red de Hombres por la Igualdad – Abril 2011

La muerte de un hombre a manos de su exnovio pone de nuevo sobre la mesa la realidad de la violencia intragénero

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El pasado martes Ángel Luis de la Torre acababa de varios disparos con la vida de su exnovio y se quitaba posteriormente la vida. Más allá del frívolo tratamiento informativo que recibió por parte de algunos medios, la tragedia pone de nuevo sobre la mesa una realidad, la de la violencia en el seno de las parejas del mismo sexo, que algunos colectivos LGTB piden que se aborde con mayor firmeza.

Pasión gay en el gymtitulaba, por mencionar un ejemplo, el diario La Razón, que aludía al “amor fatal” que Ángel Luis, sargento de la Guardia Civil de 45 años, sentía por su exnovio Marcos Hernández, de 28 años, socorrista y monitor en la piscina de un gimnasio de Madrid. Un gimnasio que Ángel Luis seguía frecuentando y en cuyos vestuarios se produjeron los disparos. La condición de Guardia Civil del asesino, por cierto, ha sido también centro de atención de la prensa.

La violencia en el seno de las parejas homosexuales o violencia intragénero es, sin duda, una realidad invisible que sufren muchos gays y lesbianas, como han puesto de manifiesto, por ejemplo, los estudios llevados a cabo por la asociación vasca ALDARTE (puedes descargar aquí un interesante documento con los resultados de una encuesta online a 110 víctimas de este tipo de violencia en 2009).

Una diferencia no tanto penal como en las medidas de protección

Conviene recordar, en cualquier caso, que por lo que se refiere al tratamiento penal la justicia sí puede hacer uso de la legislación general contra la violencia doméstica para castigar la violencia intragénero en el seno de las parejas del mismo sexo. Una posibilidad que ya despejó en marzo de 2010 la Audiencia Provincial de Cantabria, que aunque no apreció delito de violencia de género en la agresión por parte de una mujer hacia su esposa sí la condenó por un delito de violencia doméstica a siete meses de prisión y a la prohibición de acercamiento a menos de doscientos metros durante dos años. Aquel fallo explicaba no hay restricciones al sexo del agresor hacia una pareja femenina cuando la víctima sea especialmente vulnerable y conviva con el autor/a de la agresión, pudiéndose aplicar el delito de violencia doméstica. Parecido criterio fue aplicado meses después en el caso de un matrimonio gay cuyos cónyuges se agredieron mutuamente y que fueron condenados por sendos delitos de violencia doméstica.

La diferencia fundamental de tratamiento entre la violencia de género y la violencia intragénero, como señala ALDARTE, no es por tanto de tipo penal, sino en el acceso a las medidas de protección de la víctima reguladas por la ley de violencia de género para las víctimas de violencia machista: la posibilidad de acudir a un centro de acogida, cambiar de trabajo y de domicilio, excedencias laborales en el caso de la función pública, ayudas económicas, promoción laboral, etc.

(Fuente: DosManzanas)

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