Es sólo una cuestión de Amor

He leído con tristeza el artículo que salió publicado el sábado (17 de julio) bajo el título “Homosexualidad y Derecho”. En este artículo el autor llega a concluir que “no es muy asumible que el derecho regule una institución como el matrimonio entre homosexuales que, si se extendiera su práctica universal, llevaría a la extinción de la sociedad en el plazo de una generación”.

Creo necesario aclarar algunos aspectos sobre estas ideas pues los prejuicios no pueden imponerse a razones fundadas y argumentadas. Es cierto que el derecho regula nuestras normas de convivencia, y que estas tienen como origen las costumbres y nuestras tradiciones culturales. Pero también es cierto que en las sociedades democráticas, en el estado de derecho, la “moral” requiere de una reflexión colectiva, da paso a la ética. Nuestra sociedad permite que nuestros modelos de convivencia no sean únicos, para que puedan ser plurales como plurales son nuestras relaciones sociales. Que existan distintos modelos de familias (la familia nuclear, monoparentales, o de parejas homosexuales, etc…) no supone una amenaza a la sociedad, al contrario, le da estabilidad a unidades de convivencia que ya existen en nuestro entorno. Lo que hace la ley reconociendo el derecho a casarse a las parejas homosexuales, además de tratar con igualdad, es regular una realidad presente. No se trata tampoco de promover un relativismo cultural, moral o ético en el que todo vale, nuestro marco jurídico debe garantizar la libertad de las personas y para ello tenemos derechos y obligaciones. ¿A quién le hace daño el matrimonio homosexual?, ¿Acaso no proporciona un ambiente adecuado para la crianza y educación de nuestros hijos? Diversos estudios, (por ejemplo el del catedrático de psicología evolutiva, Enrique Arranz, en colaboración con la Universidad de Sevilla y asesorado por la Universidad de Cambridge, sobre el desarrollo psicológico de niños y adolescentes en las nuevas estructuras familiares), han demostrado que los hijos criados por una pareja homosexual no muestran mayores tendencias homosexuales que quienes lo han sido por una pareja heterosexual. Asegurar lo contrario es tan absurdo como decir que los hijos de parejas heterosexuales solo serán heterosexuales ¿acaso la gran mayoría de los homosexuales no han crecido en el entorno de una familia heterosexual? Hay algo que sí les diferencia, estos estudios indican que estos hijos suelen ser más tolerantes por haberse educado en un entorno de valores en diversidad. Asegurar que el matrimonio entre personas del mismo sexo podría llevar a la extinción de la sociedad es un argumento tan peregrino como absurdo. Entonces, ¿qué hacemos con las parejas que se casan y deciden o no pueden tener hijos, o con el celibato, lo prohibimos?, o reduciéndolo más al absurdo si se universalizase el que todos quisiéramos ser médicos, o profesores, o sacerdotes ¿también se extinguiría la sociedad en una sola generación, no? Asimismo es terriblemente injusto reducir la orientación sexual, en este caso la homosexualidad, a sólo un deseo sexual. ¿Por qué se le niega la capacidad de amar a una pareja homosexual? Las personas homosexuales nos enamoramos, queremos poder crear un proyecto común de vida, formar nuestras propias familias, tener libertad para poder casarnos si queremos, adoptar hijos, como cualquier otra persona. La orientación sexual no es siempre una opción libre e individual de cada uno. No es nada cómodo para muchísimos adolescentes que si pudieran elegir tal vez hubiesen elegido ser heterosexuales, no es nada fácil enfrentarse al miedo, la discriminación, las burlas y el rechazo. El tiempo, hacernos visibles, la lucha por la normalización de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, además de las medidas legales contra la discriminación y por la igualdad han forjado el respeto de cada vez mas personas. Nos queda mucho por caminar, muchos prejuicios que superar. La orientación sexual define el modo de entender nuestras relaciones afectivas por ello cuando entramos hablamos sobre el matrimonio homosexual, debemos decir lo que es, es sólo una cuestión de amor.

Francisco Puentedura Anllo
(Portavoz del Grupo Municipal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Granada)

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