La violencia lesbófoba en la sociedad

“Me encerraron en una habitación y lo trajeron todos los días para que me violara, para que me
quedase embarazada y tuviera que casarme con él. Lo hicieron hasta que me quedé embarazada”

Este escalofriante relato de violación y embarazo forzado nos recuerda la violencia que sufrieron
las mujeres durante los recientes conflictos en los Balcanes o el África central. Pero este acto de tortura
no se cometió bajo custodia ni en un conflicto armado: le sucedió a una adolescente en su “apacible” hogar,
en Zimbabwe. Quienes ordenaron la violación no eran comandantes militares enemigos, sino los propios
padres de la joven, que estaban tan decididos a “corregir” el lesbianismo de su hija que hicieron que fuera
violada una y otra vez por un hombre mayor que ella.

Gran parte de la violencia que sufren lesbianas y gais se produce dentro de la comunidad o de la
familia. Del mismo modo que la tortura que infligen los funcionarios públicos, la violencia en la comunidad se
emplea de forma intencionada para castigar, intimidar e imponer la discriminación de lesbianas, gais,
bisexuales y personas transgénero. Al igual que la tortura bajo custodia, esta violencia desemboca a veces
en la muerte de la víctima y sus consecuencias son siempre devastadoras. Aunque gais, lesbianas, bisexuales
y personas transgénero tienen más probabilidades de sufrir abusos físicos y psicológicos a manos de sus
padres, familiares, compañeros de escuela o de trabajo o de personas y grupos de la comunidad en la que
viven, esto no exime al Estado de su responsabilidad.

Obligar a mujeres y jóvenes a casarse o a mantener otras relaciones que conllevan actos sexuales
reiterados y no consentidos no sólo es discriminatorio, sino que puede equivaler a tortura y esclavitud
sexual. Además, las lesbianas pueden ser víctimas de otros malos tratos que no afectan a los gais o los
varones bisexuales, como las pruebas de virginidad o los embarazos forzados. Dado que la familia y la
comunidad pueden controlar con más facilidad la experiencia sexual de las mujeres, las lesbianas se
enfrentan a veces a obstáculos diferentes cuando se resisten a los malos tratos o buscan una reparación.
Las mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres, con independencia de que se definan o no como
lesbianas, corren el riesgo de ser maltratadas en sociedades donde se considera que llevan la “vergüenza” a
sus familias o sus comunidades.

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